Papá, por favor, ayúdame. Mi cara está ardiendo y no puedo abrir bien los ojos. Todo me duele mucho. La voz desesperada de la pequeña Sofía Delgado, de solo 9 años sale entre sollozos desde el baño de su habitación en la enorme mansión familiar de Sevilla. Está frente al espejo viendo con horror absoluto como su rostro normalmente angelical ahora está completamente rojo e hinchado.
Sus mejillas se ven infladas como globos. Sus párpados están tan hinchados que apenas puede mantener los ojos abiertos. Su piel arde con una sensación de fuego que la hace querer gritar. Hace apenas 30 minutos, su madrastra Alicia entró a su habitación con una sonrisa dulce diciendo que había comprado una crema facial especial muy cara que todas las modelos profesionales usan para tener piel perfecta y brillante.
Le dijo a Sofía que como la niña tenía un evento importante en la escuela el lunes donde recibiría el premio. De estudiante del año, frente a todos los padres y autoridades educativas, sería perfecto usar esta crema mágica para verse radiante en las fotografías oficiales. Sofía se emocionó mucho porque siempre ha sido tímida con su apariencia física.
Alicia aplicó generosamente la crema blanca con olor extraño en toda la cara de la niña, masajeando suavemente y diciendo palabras amables sobre lo hermosa que se vería. Le dijo que dejara la crema actuar durante 20 minutos y luego se lavara con agua tibia. Pero a los 5 minutos, Sofía comenzó a sentir un picor intenso.
A los 10 minutos, su cara empezó a arder como si tuviera fuego. A los 15 minutos, cuando corrió al baño y se miró al espejo, vio la transformación horrible. Su rostro estaba irreconocible de tan hinchado y rojo. Gritó llamando a Alicia, pero su madrastra no vino. En cambio, escuchó la puerta principal de la mansión cerrarse fuertemente.
Alicia había salido dejándola completamente sola en la casa enorme. Lo que Sofía no sabe es que su padre Marcos Delgado está exactamente en este momento manejando de regreso a casa desde su oficina del centro de la ciudad. decidió sorprender a su familia volviendo temprano del trabajo para pasar la tarde del viernes con su hija, preparándola emocionalmente para recibir su premio importante del lunes.
Marcos entra a la casa y llama a Sofía como siempre hace. Princesa, papá llegó temprano. No escucha respuesta inmediata, pero entonces detecta un sonido de llanto proveniente del segundo piso. Sube las escaleras corriendo sintiendo pánico creciendo en su pecho. El llanto se hace más fuerte mientras se acerca a la habitación de Sofía.
Sofía, ¿dónde estás, mi amor? En el baño, papá. La voz de su hija suena ahogada y dolorida. Marcos entra al baño rosado y lo que ve hace que su corazón literalmente deje de latir por un segundo. Su hermosa hija de 9 años está parada frente al lababo con la cara tan hinchada y roja que apenas parece ella misma.
Lágrimas corren por sus mejillas inflamadas. Tiene las manos temblando mientras intenta tocarse la cara, pero cada toque la hace gemir de dolor. Dios santo. Marcos susurra corriendo hacia ella. ¿Qué pasó? ¿Te quemaste? ¿Te caíste? Madrastra Alicia me puso una crema en la cara. Sofía logra decir entre soyozos. Dijo que me haría ver bonita para el lunes, pero ahora estoy horrible.
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