Abogado. Separación. Arreglos para los niños. Cambio de cerraduras. Y esta casa, la casa de su abuela, que vuelve a ser un refugio, no un premio.
Enmarca la carta. No como un recordatorio de traición. Como una muestra de amor.
A veces, no es la ira lo que te salva, sino la tranquila decisión de tomar finalmente el control de tu vida y descubrir verdades familiares ocultas .
